Este arte de cultivar se aprende a través
de los años y está lleno de pruebas y ensayos; unos más fructíferos que
otros pero sin duda alguna todos llenos de resultados y mejoras
necesarias para obtener el fin buscado. Y esto se debe principalmente
porque las plantas solo podrán y querrán florecer cuando se sientan
completamente a gusto y porque no decirlo, felices. Esto es lo que se
busca realmente en el cultivo y cuidado de las orquídeas; hacerlas
felices y mantenerlas en este estado.
Todos buscamos ser felices y mantenernos
así. Puedo interpretar y entender que este es el fin de cualquier ser
vivo; vivir feliz, contento y dejar a los demás en esta misma tónica.
Puede que esto suene abstracto pero las condiciones en las cuales uno
cultive sus orquídeas serán reflejadas en la forma en la cual estas
florezcan; la duración de la florescencia, la cantidad de flores que
pueda tener, el tamaño que obtenga y la capacidad que estas tengan de
seguir creciendo y evolucionando en la medida que vivan alegres.
El arte de las orquídeas es algo que se
pueda aprender y en realidad no es un secreto, lo esencial está en la
dedicación de atender sus necesidades y lo que se requiere para tener
los mejores resultados. Una planta que crece en la naturaleza no vive en
materas; ni puestas en una mesa ni colgadas de una canasta. Por eso se
debe entender dónde se dan en la naturaleza, su entorno, que condiciones
de luz, humedad, lluvia, altura y de más condiciones que influyen en
ella.
Si uno logra tener este entendimiento,
puede estar seguro del cuidado de la planta y cómo este va a ser cada
vez más natural porque al reconocer su desarrollo aprendemos del nuestro
propio.
Es este cuidado, esta observación y sobre
todo el detenimiento que hay que tener para entender las plantas de
verdad, es lo que hace que nos destaquemos en PieroJardinero por tener
una superior calidad de plantas. Porque las orquídeas crecen felices,
con toda la atención y cuidados que necesitan. El proceso no inicia
simplemente tomando un paquete de semillas marcado “orquídeas
colombianas”, meterlo en la tierra, regarlo todos los días y al cabo de
unas semanas aguardar que germinen de la bandeja de plantación y listo.
Es un proceso, que como todo lo bueno en esta vida, requiere de tiempo y
detenimiento. Detenimiento que tenemos con todas nuestras adoradas
plantas.
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